lunes, 29 de abril de 2013

"No entre aquí quien no sepa geometría"


Esta frase, atribuida a Platón, y que según la leyenda podía leerse encima de la puerta de entrada a su academia en Atenas, fue el punto de partida de los temas que dedicamos en clase a los conceptos geométricos, topológicos y espaciales: orientación, mapas y planos, polígonos y cuerpos geométricos. En otras palabras, la representación del mundo, casi nada :-)
Por algo decía Galileo (otro personaje que vimos en un proyecto anterior) que el libro del Universo estaba escrito en lengua matemática, y que no puede entenderse sin conocer la geometría. Conocer el lenguaje geométrico y sus leyes abrió las puertas del arte y de la representación del espacio a través de los siglos mediante el dibujo, la pintura, la escultura o la arquitectura. Nosotros hemos intentado entrar por alguna de esas puertas.
Después de haber trabajado todos los conceptos básicos, preparamos una tarea en la que habría que representar el mundo, nuestro mundo, en este caso, el colegio. En primer lugar, observamos el edificio desde diferentes puntos: en el exterior, en fotografías, en una maqueta, ya existente, y también en Google Maps. A partir de ahí, hicimos varios bocetos de la planta y del alzado del edificio.

 Analizadas las formas, comprobamos que la arquitectura del colegio se basa en la repetición de módulos: cubo - prisma - pirámide, bastante asequibles  para nosotros con la ayuda de un software 3D, en este caso, Google Sketch Up.


Nos ayudó mucho el colocar la maqueta debidamente orientada con respecto a los ejes, y a partir de ahí diseñamos los diferentes módulos que se repiten en la geometría del edificio. Comenzamos por las formas planas, para extruirlas y formar volúmenes: cubos para los diferentes bloques, pirámides para los tejados, y prismas rectangulares para los módulos intermedios.


Una vez creadas las formas básicas, es el momento de añadir texturas y materiales: piedra, ladrillo, cristal, tejados,..., etc, hasta completar nuestro modelo. A continuación replicamos cada módulo, y lo colocamos en el espacio en su lugar. Es muy importante rotar, girar y ver nuestro trabajo desde distintos ángulos, para asegurarnos que vamos por buen camino. En caso de dudas, vuelta a la maqueta y a observar para luego representar.



Y así llegamos al resultado de nuestro ambicioso intento de comprender y representar el mundo a través de la geometría. Hemos aprendido muchas cosas por el camino; hemos conocido un poco su lenguaje, sus normas y nos ha enganchado, como no podía ser de otra manera. El viaje continúa. Seguimos en ello, como Platón, utilizando las matemáticas para llegar al conocimiento del bien; "... una ciencia de la cual ningún arte ni ningún conocimiento pudiera prescindir..."